1. Descubre qué te está limitando

Abre un monitor de rendimiento durante un juego (por ejemplo, la superposición de MSI Afterburner o del controlador de la GPU):

  • GPU al 95–100 %: la tarjeta gráfica es el límite. Cambiarla da la mayor mejora.
  • GPU baja y un núcleo de la CPU al máximo: el procesador es el límite.
  • RAM por encima del 90 %: falta memoria.
  • Arranques y cargas lentos: sigues usando un HDD.

2. Orden típico de mejoras

  1. SSD NVMe — si aún tienes HDD, es la mejora que más se nota en el día a día.
  2. RAM hasta 32 GB.
  3. Tarjeta gráfica — la mayor mejora en juegos.
  4. Procesador — a veces solo con una actualización de BIOS (p. ej., Ryzen 5000 en AM4).

3. Cuidado con las dependencias

  • Una GPU nueva puede necesitar una fuente mayor.
  • Una CPU de otra generación puede exigir placa base y RAM nuevas.
  • Confirma siempre el espacio en la caja.

4. Cuándo compensa un PC nuevo

Si necesitas cambiar procesador, placa base y memoria a la vez, en la práctica estás montando un PC nuevo. En ese caso, compáralo con nuestros montajes por presupuesto.

Resumen: identifica el cuello de botella, cambia esa pieza y confirma la fuente y la compatibilidad. Comprobar compatibilidad →